Nos acompañarán y sumarán muchos más

Por:   en Las2orillas.co
Marzo 17, 2017

 

El Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, incluido su núcleo más combatido, la Jurisdicción Especial para la Paz, logró su aprobación legislativa tras el último debate realizado en la plenaria del Senado el pasado lunes. Una victoria más de las fuerzas de la paz y la reconciliación sobre las que están por la intolerancia y el odio.

La lucha no es fácil, pero poco a poco va siendo realidad un país distinto, que germina lleno de esperanzas, tras un pasado de horrores y violencias. A simple vista nada parece cambiar, incluso muchos prefieren arrojarse en los brazos del pesimismo.

El paramilitarismo parece retornar por sus fueros, cuerpos de gente armada penetran en las zonas donde permanecimos las Farc hasta el traslado a las ZVTN y PTN, continúan los crímenes de líderes y lideresas sociales y políticos, cada día trae su nuevo escándalo por corrupción, la campaña electoral en ciernes evidencia todos los vicios de las mafias politiqueras.

La economía del país no levanta, hasta el clima parece enloquecido por cuenta del deterioro ambiental. El desempleo aumenta, crece el porcentaje de colombianos que cada mañana sale a rebuscarse el dinero para sostener su familia, la salud es un problema angustioso para la mayoría, encarcelan al que roba unas malangas, mientras los grandes saqueadores de los dineros públicos disfrutan de sus fortunas mal habidas, a salvo de la persecución judicial.

Sin embargo algo destella en el horizonte. Acaba de terminarse el largo conflicto armado que sumió al país en un mar de sangre. Y ha ocurrido como consecuencia de un acuerdo entre los bandos que se enfrentaron a muerte. Pueden achacarse a uno u otro, o incluso a ambos, todos los males de la patria, pero lo verdaderamente importante es que encontraron una forma civilizada de resolver su largo pleito y tratar sus diferencias, una solución política.

 

Gracias a la voluntad de las Farc, el gobierno nacional y millones de compatriotas
que lo respaldan, continúa derribando
los duros obstáculos para la construcción de un nuevo país

 

Eso es ni más ni menos lo que significa el Acuerdo Final de Paz. Ese que gracias a la voluntad de las Farc, el gobierno nacional y millones de compatriotas que lo respaldan, continúa derribando los duros obstáculos para la construcción de un nuevo país. Si logramos que cada día un mayor porcentaje de nuestros nacionales comprenda la extraordinaria potencialidad transformadora contenida en esas 310 páginas, nada impedirá a Colombia superar la horrible noche.

Crecen las disposiciones constitucionales, legales y administrativas que desarrollan los Acuerdos de La Habana. Habrá un estatuto para la Oposición dotándola de plenas garantías, se expedirá un nuevo régimen electoral, las Farc pasaremos a ser un partido político en la legalidad, ya se aprobó la amnistía para los delitos políticos y conexos, habrá un tratamiento equivalente para los miembros de la fuerza pública envueltos en procesos judiciales a raíz del conflicto.

Habrá de ponerse en marcha una Reforma Rural Integral que de aplicarse tal cual se aprobó significará un salto adelante en el agro colombiano, se pondrá en práctica por fin un tratamiento económico social y de salud pública para el problema de las drogas, se abrirán los espacios para que los movimientos sociales y políticos puedan desplegar abiertamente su actividad reivindicativa y de oposición, dotados de herramientas y derechos.

Lo que acaba de aprobarse en el Congreso tiene una dimensión verdaderamente histórica. Las víctimas del conflicto, todas, no solo las que se achacan de modo sobredimensionado a las Farc, sino también las imputables al Estado, sus cuerpos armados y de inteligencia, a empresarios y jefes políticos, podrán por fin obtener la verdad y la reparación. Y los responsables de los peores crímenes sucedidos en la guerra tendrán que responder por sus hechos.

El Acuerdo también contiene un capítulo completo sobre garantías de seguridad y combate a las organizaciones criminales y paramilitares que asesinan dirigentes populares y líderes sociales. El Estado se dota de dientes y garras para acabar definitivamente con ese fenómeno. Su puesta en práctica también cuenta con enemigos declarados, los mismos que querían enterrar la justicia especial. Pero está visto que los nuevos tiempos se encargarán de superarlos.

Lo mejor que se puede hacer por nuestro país, es contribuir en todas las formas a que el pueblo colombiano comprenda que los acuerdos de paz constituyen una conquista suya, que lo benefician enormemente, que lo dotan de garantías y posibilidades de organizarse y trabajar conjuntamente con otros por superar los problemas que padece. Hasta ahora le han hecho creer que esos acuerdos son únicamente para las Farc y que incluso lo perjudican.

 

Hasta ahora le han hecho creer al pueblo que los acuerdos
son únicamente para las Farc y que incluso lo perjudican.
Esa desinformación debe ser revertida

 

Esa desinformación debe ser revertida. La pedagogía de paz no es un cuento, sino una necesidad vital. En unos días saldrán 310 antiguos combatientes de Farc a cumplir dicha labor por todo el país. Arriesgándolo todo. Como prueba de que aquí no se desmoviliza nadie, emprenderemos una movilización nacional. Sabemos que no estaremos solos, por el contrario, nos acompañarán y sumarán muchos más. Venceremos.

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